FRAN SANZ SÁNCHEZ, soci d’ACICOM ha mort. Una vida dedicada a millorar la societat

Una notícia molt, molt trista. Ha mort el nostre soci, company i amic Fran Sanz Sáchez.
Un lluitador exemplar de llarga trajectòria d’esquerres i excel•lent persona.
Sentim molt donar-vos aquesta trista notícia. Fran Sanz , va faltar el dijous passat, dia 25/6/2026
La seua germana, Flora Sanz, una de les primeres sòcies d’ACICOM, també va faltar en el mes de març.
Us deixem els textos del funeral i alguns dels escrits de les persones que han recordat a Fran Sanz.

                                                                                                                     Fran i Flora Sanz

GUIÓ DE LA CEREMÒNIA CIVIL

Al final del camino me dirán:
¿Has vivido? ¿has querido?
Y yo sin decir nada abriré mi corazón,…
lleno de nombres.

Buenos días a todos los presentes. Os damos la bienvenida a este acto. Os habéis reunido hoy aquí, familia y amigos, para acompañaros los unos a los otros, para rendir homenaje y para despedir con cariño a Francisco José Sanz, a quien muchos conocíais y queríais como Fran. Y al mirar a vuestro alrededor, lo primero que llama la atención es cuánta gente ha venido a decirle adiós, entre ayer y h. No es casualidad: Fran fue un hombre generoso, comprometido y profundamente querido, de esos que dejan una huella imborrable en todos los que lo conocieron.

LA MUERTE NO ES NADA, YO TAN SOLO ESTOY AL OTRO LADO.
YO SOY YO, VOSOTROS SOIS VOSOTROS.
LO QUE HE SIDO PARA VOSOTROS, LO SERÉ SIEMPRE.
NOMBRADME POR EL NOMBRE
QUE SIEMPRE ME HABÉIS NOMBRADO.
HABLAD COMO SIEMPRE LO HABÉIS HECHO;
NO EMPLEÉIS UN TONO DIFERENTE, NI SOLEMNE NI TRISTE.
CONTINUAD RIÉNDOOS DE LO QUE NOS REÍAMOS JUNTOS.
SONREÍD, PENSAD EN MÍ.
QUE MI NOMBRE SEA PRONUNCIADO EN NUESTRA CASA,
COMO SIEMPRE SE HA HECHO, SIN ÉNFASIS NI ANGUSTIA.
LA VIDA SIGNIFICA LO QUE SIEMPRE HA SIGNIFICADO,
EL EJE ES EL QUE SIEMPRE HA SIDO,
EL HILO QUE NO SE HA CORTADO.
¿POR QUÉ ESTAR FUERA DE VUESTRO PENSAMIENTO?
¿SIMPLEMENTE PORQUE ESTOY FUERA DE VUESTRA VIDA?
YO OS ESPERO, NO ESTOY LEJOS…
JUSTO AL OTRO LADO DEL CAMINO.

Para recordar quién fue Fran, nadie mejor que quienes lo quisieron y caminaron a su lado.

 

Text d’Ana Noguera

Se equivocan quienes piensan que la política no requiere esfuerzo, responsabilidad y compromiso. Por que quienes la practican como parte de su vida democrática tejen amistades para toda una vida.

Eso es lo que Fran nos enseñó. Lo conocí cuando Nova Esquerra con Manolo Moret se incorporó al PSOE, siendo yo la portavoz del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Valencia, y él fue asesor, confidente, compañero y amigo.

Después vino su activismo en Volem i Podem, un grupo de reflexión y participación activa para revitalizar la savia socialista. Porque él no era conformista, sino inquieto y dinámico, inteligente y sensible, analítico y comprometido, y con una lealtad inquebrantable desde la crítica razonada y razonable para que la organización no quedara anquilosada ni viciada.

Siempre compartiendo artículos, lecturas y debates. Recuerdo con estima aquel libro del 2017 que recogía un centenar de escritos, “Socialistas ahora. Militancia y discurso”. Un libro escrito con su gran amigo y hermano político, Pepe Reig.

Y seguimos durante años con la amistad a cuestas. Hasta que llegó el último grupo en el que hemos compartido muchas risas y también lágrimas, el inestimable Vino y Cultura, reunidos en torno a la inteligencia y la persona de Pepe Reig.

Somos muchos los amigos y amigas que lo vamos a echar tanto de menos.

Y ahora en nombre de sus hijos, Pablo y Javi, leeré el texto que ellos han escrito.

Fran nació en Valencia, pero sus raíces provienen de Alustante, de donde eran sus padres, de quienes aprendió la idea de que no había cabida en este mundo para las relaciones de dominación, y sí por el contrario para la generosidad infinita, la solidaridad y la pelea por las causas justas aunque no coincidiera con sus intereses. Esos valores impregnaron cada uno de sus actos, sin excepción.

Creció en Valencia, con dotes de poeta, interesado por el cine, su sueño era ser director, por el fútbol y pronto por la política influido por sus queridas hermanas, Flora y Pilar, siendo militante activo y comprometido por los valores de la democracia y la justicia social como mecanismo de garantizar la libertad, pero no en abstracto, la libertad auténtica, la conciencia de que lo público es el único mecanismo para garantizar las libertades y derechos de las personas vulnerables. Ese fue el eje vertebrador hasta al final de sus días, supongo que este mundo no le ayudó a levantar el ánimo.

Estudió Derecho y cuando estaba desorientado, con dudas existenciales sobre el sentido de la vida y qué hacer con la suya, conoció a Marisa, compañera de vida que fue su punto de apoyo para mover el mundo. Viniendo de entornos distintos, el profundo amor que se profesaban les hizo aprender el uno del otro, haciendo una mezcla de Fran como maestro de ceremonias, aglutinador de grandes amistades, generoso y apasionado en todo lo que hacía y Marisa, con una mayor discreción, ganándose en las pequeñas distancias la estima de toda su familia y amigos, siendo conciliadores e incondicionales consejeros de su gente querida.

Tuvieron dos hijos, Pablo y Javi, a los que supieron transmitir cada uno de los recovecos de su personalidad, a pesar de que como decía Fran, no había un manual de instrucciones para educar. Para no haberlo, la mezcla de sus hijos no podía ser más representativa de la propia mezcla de los dos.

Vinieron años muy complicados, el ser comprometido, coherente y justo le pasó factura, la pérdida de su queridisima Marisa le devolvió a los pozos profundos de la tristeza y desorientación, pero cada gramo de fuerza que le quedaba lo usó en sacar adelante a sus hijos, cumpliendo la misión que le encargó Marisa.

Y, por supuesto, como un Fran bajito de ánimos sigue siendo mucho Fran, cuidando de sus amistades, organizador de veladas, omnipresente, desprendido, lúcido, incondicional y generoso. Para los amigos de Pablo y Javi, no era su padre, era un amigo más, tenía su propia entidad porque era muy fácil quererlo y sentirse querido por él.

Su huella no se podrá borrar nunca, y solo la conmoción de su familia y amigos es la mayor prueba de que todos los pasos de su vida han valido la pena.

Con el amor profundo y auténtico que brindó a toda su gente querida, Siempre estará con nosotros y con su Marisa.

Text d’Emilio Garrido

Atiende un momento…Fran, no puedo llorar por tí. Me he descojonado tanto a tu lado que ahora va y no me salen las lágrimas. Será que se secaron antes de tiempo, como si cada uno tuviera un caudal de lágrimas para con el otro, pero si te las gastas en risas, te quedas sin saldo y la pantalla dice: operación no aceptada. Lloro no aceptado. Inténtelo más tarde. 

O sea que te has ido a dar un paseo sin permiso y volverás tarde, no? Llevas llave? Ayer por la tarde, en tu funeral, qué palabra tan rara, funeral, suena a planta de reciclaje, funeral, ayer en tu funeral, mira si estoy sin saldo, que más de una vez pensé: hace rato que no veo a Fran, por dónde andará. Habrá salido a dar un paseo.
Atiende un momento Fran…de pequeños nos gustaban las mismas chicas. Cuantas veces habremos preguntado por una tal Conchín de Soneja, después de aquel verano en el que cuando uno no veía al otro, ni tampoco a Conchín, ya pensaba éste me la está birlando. Al final, Conchín se iría con Soneja, como su propio nombre indica.
Luego recuerdo una semana de estudio en sexto que la pasamos a almohadonazos por toda la casa acusándonos mutuamente de haber perdido la guerra civil. Fue por los estalinistas! Fue por los de Durruti! Luego firmamos la paz y nos fuimos en autstop a Zaragoza. Nos alojaron unas primas tuyas muy majas que se llamaban Berta y Melín. Nos ofrecieron la cama de sus padres porque estaban de viaje a Checoslovaquia. A mitad de la noche se abrió la puerta y tus tíos vieron a dos barbudos durmiendo en su cama.
Luego te recuerdo pescando nécoras, tragándonos las uvas, presentándonos parejas, jugando al dominó, teniendo chiquillas y chiquillos, asando chuletas, haciendo paellas, haciéndonos sensatos, y siempre riéndonos las gracias, en realidad te las reía yo, porque en cualquier ocasión fuera cual fuera la seriedad de la situación siempre la salvabas con dos buenos chistes, que aunque los repitieras verano tras verano, siempre sonaban a nuevos.
Atiende una cosa Fran, el humor es lo que nos salva en este absurdo, en este lío en el que no te encuentro por ningún lado, salvo por una fotografía que indica que te has ido a dar un paseo. Menos mal que llevas llave. No cojas frío. No vuelvas tarde. No hagas ruido.  Menos mal que te has dejado el humor. Para Pablo, para María, para Javi y para Río. Y sobre todo para Pilar y María, para todos quienes gozamos de tí, con tu sonrisa, tu inventiva y tu agudeza. Con tu sátira y con tu crítica. Como buen clásico. Como buen griego. Hablando de Grecia. Recuerdo cuando te empeñabas en demostrar que Alustante existía en el mundo: mira tío, mi pueblo está entre la República Checa y Orea del Norte, muy cerca de los Griegos, junto a los Montes Universales.  
Atiende una cosa Fran, hoy no tengo saldo de lágrimas, pero mañana cobraré la pensión de tu estado del bienestar y te prometo que me gastaré toda la paga en una añoranza inconsolable. Ayúdame, bribón, vecino. Ayúdame a llorarte de una y como dios manda, amigo querido.
Text de Pepe Reig
Primero Flora y ahora Fran. Se fueron dos personas grandes. Se me ha ido mi amigo/hermano Fran Sanz. «Un empujón brutal le ha derribado». Compartimos militancia, pensamiento y escritura. Nos hemos divertido e indignado juntos. Hemos celebrado victorias y derrotas y, sobre todo, hemos celebrado la amistad y el socialimo. En los últimos tiempos, cuando ya mi enfermedad me confina al perímetro de una silla de ruedas, venía a casa para leerme libros que yo no puedo sostener en mis manos.
Text de Macu Manglano

Querido Fran, te vas demasiado pronto. Te has quedado dormido con la misma paz que has vivido. La paz de una persona íntegra que siempre ha vivido en coherencia con su pensamiento, en la tolerancia, la empatía con el prójimo, la generosidad y el amor a la familia. El mejor amigo, siempre tan cercano, siempre  presente cuando se te ha necesitado. Tantos años compartiendo familia y afectos. Cuántos buenos ratos hemos pasado con ese humor fino que le ponías a todo. No podré olvidar el tono de tu voz cuando bromeabas, tu contagiosa y escandalosa risa. Últimamente reías menos, desde que nos dejó Marisa, tu maravillosa compañera de vida. Elejiste a la mejor. Desde entonces tu prioridad han sido tus hijos, y eso te ha empujado a no flaquear, a seguir adelante con el apoyo siempre de ellos, los 3 como una piña. Hace unos días recordábamos a Marisa por sus ya 10 años de ausencia. Duerme con ella Fran, tus hijos estarán bien, estaremos aquí, CON ELLOS. Duerme en paz querido Fran, te echaremos de menos.

Text de Justo Serna
La muerte de un amigo
Ha muerto Fran Sanz. Y me cuesta encontrar palabras aceptables para expresar la tristeza profunda que siento por la pérdida de nuestro querido amigo.
Hay muertes que llegan no solo como una noticia dolorosa, sino como una conmoción íntima, una sensación de irrealidad, un golpe difícil de asumir.
Fran era abogado, socialista, activista, organizador infatigable de encuentros, debates y conversaciones. Pero esas palabras, siendo ciertas, apenas alcanzan a describir lo que fue.
Y fue, sobre todo, un hombre excepcionalmente valioso. También un hombre al que la vida golpeó duramente.
Tuvo que afrontar con inmenso dolor la muerte prematura de su esposa, Marisa Manglano, una mujer excelente, muy querida por quienes la conocieron.
En esa dura prueba encontró el respaldo amoroso y constante de su familia, de sus hermanas y de sus hijos.
Fran y yo nos conocimos hace años y compartimos lecturas, debates y conversaciones que siempre recordaré.
El primer acto del que hay constancia fotográfica y en el que ambos participamos fue una discusión abierta en torno a ‘Algo va mal’, de Tony Judt. De eso hace ya más de quince años.
No deja de ser significativo. A Fran le interesaban precisamente esas conversaciones: las que obligaban a pensar, a discutir con rigor, a examinar críticamente la realidad sin complacencias.
Así era él.
Después vinieron muchos otros encuentros. En 2017 presentamos ‘Socialistas, ahora’, libro del que fueron autores Pepe Reig Cruañes y el propio Fran. Ambos tuvieron la generosidad de pedirnos a Joan Alcazar y a mí el epílogo y el prólogo.
Más recientemente, en 2025, Fran volvió a acompañarme en la presentación de mi libro sobre Fernando Savater. De su parlamento solo salieron palabras juiciosas.
Entre esos momentos hubo mucho más: años de trato, afinidad intelectual, respeto y afecto sincero.
Hace años escribí de él que era “un tipo inquieto, inteligente, culto”. Hoy lo reafirmo. Pero añadiría algo más importante, era un hombre bueno.
Fran poseía una cualidad poco frecuente. No solo sabía mucho; sabía también lo que no sabía. Y esa conciencia de los propios límites, tan rara en personas brillantes, lo hacía intelectualmente mejor. Es decir, más lúcido, más abierto, más exigente consigo mismo.
Tenía innumerables lecturas, criterio propio, una gran capacidad de análisis y una finura intelectual verdaderamente singular. Pensaba por sí mismo. Y eso, en cualquier ámbito, tiene valor; en política, aún más.
Fran fue un socialista de convicciones profundas. Creía en la política como instrumento de transformación y de justicia. Participó activamente en el seno del socialismo valenciano, siempre con lealtad, pero también con espíritu crítico. Y conviene subrayar ambas cosas.
Fue leal, sí; pero nunca sumiso. Nunca confundió disciplina con obediencia ciega, ni fidelidad con silencio.
Criticó inercias, mediocridades y errores cuando creyó necesario hacerlo, no por afán de protagonismo ni por resentimiento, sino por compromiso con las ideas y con la organización en la que militaba.
Ese tipo de personas son infrecuentes. Y son muy valiosas.
La inteligencia crítica suele incomodar. La independencia de criterio genera recelos entre quienes prefieren la docilidad. Él era un compañero lúcido y honesto.
Fran jamás fue un trepa, jamás un intrigante, jamás un envidioso. Tenía humanidad. Era fiable y decente.
Hace apenas unas semanas se había jubilado. Parecía abrirse para él un tiempo distinto, quizá más sereno, quizá más libre para lecturas, conversaciones y proyectos. Su muerte, por eso mismo, resulta aún más dolorosa.
Con Fran se nos va una inteligencia viva, una conversación estimulante y una presencia profundamente humana.
Nos queda, sin embargo, su ejemplo. El de un hombre culto sin pedantería, crítico, comprometido y nunca sectario. El de alguien que pensó con rigor, actuó con lealtad y afrontó con admirable dignidad las duras pruebas de la vida.
Te echaremos muchísimo de menos, querido Fran.
——————————————————-
Gracias a todos por vuestras palabras y por vuestra presencia. Habéis dibujado entre todos el retrato de Fran: ese hombre generoso, comprometido y querido que tanto dio a su familia, a sus amistades y a las causas en las que creyó. Quienes vivieron como él, con coherencia y entregándose a los demás, no se van del todo: se quedan en cada persona a la que cuidaron, en cada velada que organizaron, en cada idea que defendieron, en cada vida que tocaron.
Os invito ahora a guardar, todos juntos, un minuto de silencio en su memoria.
Fran deja un legado que no se mide en cosas, sino en personas, en valores y en ejemplo: en sus hijos Pablo y Javi, en sus hermanas Flora 3
y Pilar, en su querida Marisa con quien queremos pensar que se habrá reencontrado, en su extensa familia de amistades, … en todos los que estáis hoy aquí.
Deja su generosidad, su compromiso, su coherencia, su manera de querer y de hacer comunidad. Deja una forma de estar en la vida que ahora os toca continuar a vosotros.
La ceremonia, este pequeño homenaje que con tanto cariño habéis querido hacer a Fran, está llegando a su fin, pero no así su historia. Seguid contándola, seguid recordándolo: con sus versos, con su pasión por el cine, en sus veladas, en sus causas, rodeado de la gente que lo quería. Que cada vez que habléis de él, su presencia vuelva a llenar vuestro hogar como siempre hacía. Su legado perdurará en vuestros corazones y en las acciones de quienes seguís inspirados por su ejemplo.
Quiero dar las gracias, de parte de sus familiares más cercanos, a todos los que habéis podido venir a la ceremonia de despedida de Fran, y por todas las muestras de afecto recibidas, saben que son sinceras y llenas del cariño que les profesáis.
Me queda agradecer en nombre propio y del tanatorio Servisa Valencia, vuestra confianza en estos momentos tan difíciles.
Hasta siempre, Fran.